25 Nov

El mercado de cloud en España de acuerdo con las estimaciones de IDC

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Laura Castillo

Research Analyst, IDC

Cloud no deja de crecer en España. De acuerdo con las estimaciones realizadas por IDC en su Tracker de cloud, el gasto de las organizaciones en cloud público en nuestro país será de 516 millones de euros en 2016, una cantidad que se espera que aumente hasta los 1.066 millones en 2020. Esto supondría una tasa de crecimiento anual compuesto de casi un 20%. De ello, más del 50% será SaaS.

Parte de este crecimiento se debe al posicionamiento de Cloud como base para proyectos de Transformación Digital ligados, por ejemplo, a la Movilidad, Big Data o Internet de las Cosas, debido a sus ventajas de escalabilidad, flexibilidad y ahorro de costes. Por ello, en sus predicciones para 2017, IDC estima que para el año 2020, al menos el 50% del nuevo gasto TI estará basado en cloud a nivel mundial. A la hora de iniciar un nuevo proyecto innovador, cada vez son más las organizaciones que prefieren evitar el modelo tradicional de inversión en tecnología, debido al compromiso de presupuesto y recursos que conlleva, independientemente del retorno de la inversión. Además, los servicios cloud han cambiado la forma en que las organizaciones españolas evalúan y seleccionan tecnología: aspectos como la rápida implementación, las actualizaciones continuas y la facilidad de reconfiguración posterior a la implementación son ahora los principales criterios de decisión.

Este cambio en la manera en que las organizaciones consumen tecnología ha generado una tendencia hacia los entornos híbridos y multicloud, donde conviven servicios de cloud públicos, privado y comunidades cloud junto a modelos on-premise. Esta variedad de opciones permite distribuir las distintas cargas de trabajo según sus requisitos de seguridad, funcionalidad y disponibilidad. De acuerdo con las predicciones de IDC recientemente publicadas, más del 85% de las organizaciones a nivel mundial contarán con arquitecturas híbridas para 2018, una tendencia que también se refleja en España, donde, de acuerdo con una encuesta realizada por IDC, el 64,51% de las empresas encuestadas ya tienen una estrategia de cloud híbrida.

Sin embargo, aunque el nivel de planificación sea alto, la implementación todavía es limitada: solo un 26% de los encuestados ha creado ya una arquitectura TI que unifique la configuración, el aprovisionamiento y la gestión de la infraestructura de cloud pública y privada e infraestructuras y aplicaciones on premise. Una de las razones de la dificultad para llevar a la práctica estos planes es la limitación presupuestaria con las que cuentan los departamentos de TI. En opinión de IDC, la implicación de las líneas de negocio en la inversión en tecnología, así como la mejora de la economía, impulsarán este mercado, haciendo que cada vez más planes se hagan realidad.

17 Nov

¿Puedes cambiar la cultura de una empresa para acelerar la transformación?

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Marta Muñoz Méndez-Villamil

Directora de Análisis y Operaciones

IDC España

 

En estos tiempos de auge de la transformación corporativa es fácil olvidarse de la que puede ser, quizás la primera barrera dominante en el camino de la compañía hacia la digitalización total. No es la tecnología, ni el presupuesto necesariamente. Es algo mucho más profundo que eso e inherente al ser humano.
Hace unos días dirigí un almuerzo de negocios en IDC con un grupo de empresas usuarias de tecnología. El tema del debate sobre el almuerzo se centró en la Transformación Digital y el enrevesado viaje que muchas empresas – grandes y pequeñas – deben soportar para llegar a lo que podría parecer una línea de meta en constante movimiento.
Durante el transcurso del debate, alguien lanzó una pregunta de la que nadie se percató, o al menos así lo fingieron, tal vez debido a las muchas discrepancias que podrían surgir a la hora de responder:
¿Puedes cambiar la cultura de una empresa para acelerar y garantizar la evolución hacia la Transformación?
Este es mi intento de arrojar luz y tratar de dar mi opinión- muy personal – sobre este tema:
Entre las muchas barreras que identificamos dentro de la industria TIC a lo largo del viaje hacia la Transformación, la necesidad de un cambio en la cultura corporativa se menciona a menudo en la lista de desafíos que las empresas enfrentan hoy en día. A menudo detrás de elementos más obvios y tangibles como presupuestos restringidos, los desafíos de trabajar tanto con sistemas heredados como con nuevos sistemas y arquitecturas de TI, o incluso con reestructuraciones organizativas.
Y, sin embargo, la cultura corporativa es quizás el elemento más retador dentro de esta lista de barreras. Es, de hecho, un tema decisivo que puede hacer inclinarse la balanza hacia el éxito o hacia el fracaso del proceso de transformación, incluso cuando se cuenta con la mejor y más atractiva estrategia.
¿Puedes cambiar una cultura? ¿Puedes cambiar algo que está tan intrínsecamente ligado a la identidad personal de los individuos y tan arraigado en el ADN de la empresa como la forma en que esos individuos han estado operando con la maquinaria y procesos de una empresa durante años o incluso décadas?
Desde luego, sí. Eso creo.
Sin embargo, la tarea en cuestión no es fácil y, en mi opinión, está fuertemente ligada a los estilos de liderazgo y vinculada a otros factores, como el hecho de proporcionar a los empleados la mejor tecnología disponible y herramientas optimizadas para realizar sus trabajos de una manera más rápida, más eficiente y digitalizada; es importante también identificar Casos de Uso claros para maximizar el impacto y el éxito de esa Transformación; y, por último, asegurar la mejor conectividad entre los muchos dispositivos y ubicaciones.
Los estilos de liderazgo importan.
Un estilo de liderazgo que fomenta y empuja el uso de soluciones, herramientas, dispositivos y procesos innovadores en toda la fuerza de trabajo es crucial para asegurar el éxito de cualquier iniciativa de Transformación. Sin embargo, este estilo tiene que permitir errores y fracasos en el camino, en un viaje donde “dos pasos adelante y un paso atrás” pueden tener lugar sin desalentar ni tener consecuencias para los empleados involucrados.
Al proporcionar una red de seguridad para los fallos o un ambiente controlado en el que poner a prueba estas nuevas soluciones y procesos, los líderes de las empresas están enviando un mensaje claro al resto de la compañía: el continuo apoyo y el entendimiento de que el cambio en la cultura corporativa no es sólo una tarea individual, sino una más amplia y profunda a nivel empresarial.
La mayoría de las personas se sentirían tranquilas con este entorno. Y, al no querer fallar, estarán dispuestos a probar nuevas herramientas, procesos y soluciones que pueden llevar a una mayor innovación. Porque, seamos honestos, a nadie le gusta el fracaso. La mayoría de nosotros valoramos las recompensas de un trabajo exitoso, el reconocimiento y la apreciación de un trabajo que, no solo tiene éxito, sino que también añade valor a la empresa o al cliente final.
En mi experiencia un gran número de personas realmente trabajará hacia la excelencia y pondrá un esfuerzo adicional para lograr un resultado exitoso si sienten que son apoyados por su equipo de gestión, si se les da el margen de maniobra suficiente y la confianza para permitirles tomar sus propias decisiones y probar nuevas soluciones, nuevas ideas; Para colaborar más allá de los límites de sus equipos inmediatos. Por lo tanto, un estilo de liderazgo que refuerza y promueve la proactividad es clave para la innovación y para asegurar el éxito de una estrategia de transformación.
Los estilos de liderazgo, pueden, por lo tanto, cambiar las culturas corporativas … y por lo tanto, la transformación.

 

10 Nov

Orientaciones estratégicas para la adopción de Big Data

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Ricardo Malhado

Analista Senior IDC

Vivimos un tiempo de cambio. El dato se está volviendo en el activo de potencial más disruptivo y transformador en los negocios y, cada vez más, las empresas tendrán su valor medido en función de los datos que posean. En este contexto, la capacidad de almacenar, analizar, transformar y difundir cualquier tipo y volumen de datos recurriendo a tecnologías de Big Data es clave.

Por eso, está creciendo la inversión española en dichas tecnologías. De hecho, el mercado español de Big Data entre 2015 y 2019 tendrá un crecimiento anual compuesto de más de un 20%, sobrepasando el valor de 313 millones de dólares.

Sin embargo, el proceso en la adopción y extracción de valor está siendo lento y doloroso para muchas empresas. Este es el motivo de la serie de publicaciones dedicadas a Big Data que presentamos hoy, de la que esta es la primera parte. Y empezamos con la siguiente orientación: definir el valor de Big Data en la Empresa.

Definir el valor de Big Data

Intrínsecamente, hay varios motivos por los cuáles la implementación y utilización de Big Data en el entorno empresarial no es sencilla: nuevas tecnologías, falta de habilidades/recursos humanos cualificados, así como procesos y tecnologías legacy difíciles de cambiar y, muchas veces, culturas empresariales de toma de decisiones no basadas en datos. No obstante, muchas empresas tienen dificultades antes de llegar a esos retos. En realidad, muchas empresas tienen dificultades en uno de los pasos iniciales más importantes: definir o estimar el valor que Big Data aportará a sus negocios, prefiriendo, en su lugar, la inversión en un data lake sin saber con seguridad cómo este se va a explorar. Esto puede tener un impacto negativo a la hora de obtener el apoyo ejecutivo necesario para la consecución de iniciativas de Big Data, elemento fundamental en la asignación de recursos y en los momentos de mayor dificultad que suelen suceder en dichas iniciativas.

Por tanto, en este sentido, la pregunta es ¿cómo se puede definir el valor que Big Data puede aportar al negocio?

Para responder a esta pregunta, las empresas deben hacer tres cosas:

  1. Definir los casos de uso: Cualquiera que sea la tecnología, si no tiene casos de uso definidos, difícilmente justifica su existencia en el entorno empresarial. Big Data no constituye una excepción. A pesar de que la tecnología permite la construcción de un data lake donde es posible almacenar una gran variedad y volumen de datos, las empresas deben, en su planificación estratégica de la tecnología, definir los casos de uso. Solo así conseguirán saber por qué y para qué invertir. Además, estos son los instrumentos a partir de los cuáles se define la arquitectura funcional, el impacto en los procesos de negocio, los requisitos de infraestructura, la inversión, así como las habilidades/competencias necesarias.

 

  1. Explicitar la creación de valor en cada caso de uso: Para que sean debidamente comprendidos y validados por el liderazgo de las empresas (ejecutivos de alto nivel), los casos de uso deben ser definidos en un lenguaje de negocio y deben, sobretodo, explicitar el valor que aportan (por ejemplo, en cuanto a ingresos, margen operacional, optimización de activos de IT o gestión de riesgos). Suele suceder que varias empresas definen los casos de uso en términos demasiado técnicos (por ejemplo, “hacer procesamiento de datos en tiempo real”) olvidándose de que la terminología técnica explica “lo que se hace” pero no comunica el valor del caso de uso, o sea, el valor de la tecnología.

 

  1. Estimar el ROI de los casos de uso: La definición del ROI de los casos de uso es sinónimo de la definición del ROI de la inversión en la tecnología. Además, la definición de los casos de uso no se queda completa hasta que la estimación del TCO y de los beneficios esté concretizada. Y, aunque el TCO pueda depender en última instancia del proveedor seleccionado, así como del modelo de despliegue (en premisas o en la nube), hay formas de minimizar esa incertidumbre numérica (por ejemplo, a través de la definición de valores estándar para servidores, licencias y soporte) y así conseguir estimar un valor para el TCO. En una fase más adelantada del proceso de adopción de Big Data las empresas podrán actualizar sus planes con el resultado del proceso de sourcing.

En suma, la planificación de la adopción en Big Data debe estar directamente asociada al valor que dicha tecnología puede aportar al negocio. Sin esto, la inversión es muy difícil de justificar. Y para eso, la adecuada definición de casos de uso es un instrumento fundamental.

IDC España, a través de sus datos, conocimientos y metodologías, está ayudando a las empresas a saber por qué y para qué invertir en la Tercera Plataforma, cómo transformar sus negocios para convertirse en empresas impulsadas por el dato en su viaje hacia completa transformación digital.