De la soberanía digital a los espacios de datos

De la soberanía digital a los espacios de datos

Max Claps

Research Director, IDC Government Insights

Lo digital y los datos han transformado las empresas y han cambiado las experiencias de los consumidores y la sociedad. Según el Centro Europeo de Estrategia Política, “en el siglo XXI, quienes controlan las tecnologías digitales son cada vez más capaces de influir en los resultados económicos, sociales y políticos”.

En este contexto, la creciente “geopolitización” de la tecnología implica un cambio de paradigma para la noción de autonomía estratégica. La capacidad de la UE para defender y promover sus intereses -así como su credibilidad como actor fuerte de la política exterior- está cada vez más ligada a su resiliencia cibernética y su liderazgo tecnológico.

La Unión Europea ha respondido al desafío con el ambicioso plan de la Década Digital para “perseguir una visión sostenible y centrada en el ser humano para la sociedad digital” y aumentar la “autonomía estratégica de la UE en materia de tecnología y desarrollar nuevas normas y tecnologías para proteger a los ciudadanos de los productos falsificados, el ciber robo y la desinformación”. Uno de los ocho objetivos del Programa Político 2030 Camino a la Década Digital es “garantizar la soberanía digital, especialmente mediante una infraestructura digital segura y accesible, capaz de procesar grandes volúmenes de datos que permitan otros desarrollos tecnológicos, apoyando la competitividad de la industria de la Unión”.

El programa también propone establecer proyectos multinacionales para desarrollar “infraestructuras y servicios de datos comunes europeos”. En combinación con normativas como GDPR, la próxima Ley de Resiliencia Operativa Digital y la Ley de Datos, los programas y proyectos de la Década Digital pretenden situar a Europa en la vanguardia de la reconfiguración de la economía mundial de los datos, en torno a dos ejes estrechamente entrelazados: la soberanía digital y los espacios de datos.

¿Cómo están la soberanía digital y los espacios de datos allanando el camino de la economía de los datos en Europa y fuera de sus fronteras?

IDC define la soberanía digital como la capacidad de autodeterminación de las naciones, las empresas y los individuos. La soberanía digital es algo más que la soberanía de los datos o la localización de estos. Implica plataformas en la nube, software de carga de trabajo, activos de centros de datos, infraestructura de comunicaciones, procesos y operaciones utilizadas para controlar y gestionar la infraestructura digital, los servicios y el acceso y la identidad.

Es la base de una Europa con prioridad digital en la que los gobiernos, las empresas y los individuos tienen la posibilidad real de controlar sus datos y sus destinos digitales. Pero la soberanía digital por sí sola no es suficiente. Es un medio para conseguir resultados, como hacer realidad el valor de los datos y los espacios de datos a través de infraestructuras y plataformas de nueva generación interoperables, innovadoras, fáciles de manejar y controlar, seguras, energéticamente eficientes, conformes a la normativa y resistentes.

La Estrategia Europea de Datos de la Unión Europea establece una visión audaz: “crear un espacio único europeo de datos -un auténtico mercado único de datos, abierto a los datos de todo el mundo- en el que tanto los datos personales como los no personales, incluidos los datos empresariales sensibles, estén seguros y las empresas tengan fácil acceso a una cantidad casi infinita de datos industriales de alta calidad, impulsando el crecimiento y creando valor, al tiempo que se minimiza la huella humana de carbono y medioambiental”. Esta audaz visión está lejos de cumplirse. La investigación de IDC muestra que no existirá en un futuro próximo un espacio de datos unificado para Europa, y mucho menos para el mundo. Hay demasiados retos de soberanía digital, gobernanza, semántica e interoperabilidad técnica que superar. No obstante, Europa está marcando un rumbo que otras regiones y países están observando.

Las entidades de los sectores público y privado entienden que el intercambio de datos es un factor de éxito crítico para acelerar su éxito en la economía impulsada por los datos. Y entienden que, para obtener los beneficios, la puesta en común de datos debe producirse no solo dentro de cada organización, sino también con socios externos, incluso más allá de la propia industria.

De hecho, nuestra investigación sobre el futuro de los ecosistemas industriales reveló que más del 90% de las organizaciones del sector público y privado a nivel mundial comparten datos con socios externos, aunque alrededor del 60% lo hace solo de forma limitada o cuando es estrictamente necesario. La visión de los espacios de datos estratégicos de Europa es la siguiente etapa de la evolución, en la que el intercambio de datos puede producirse a mayor escala y más allá de los límites de la industria, gracias a:

  • Arquitecturas federadas que hacen coincidir dinámicamente la demanda y la oferta de datos.
  • Políticas y procesos de gobernanza en los que el emparejamiento de la demanda y la oferta tiene lugar gracias a normas e intermediarios de confianza que permiten una participación segura, transparente y justa tanto de los usuarios como de los proveedores de datos.
  • La capacidad de proporcionar y utilizar datos hacia y desde el espacio común, ya sea con fines no lucrativos/altruistas o con fines lucrativos, o ambos.

¿Qué pueden hacer los líderes del sector público europeo para beneficiarse de la transición de la soberanía digital a los espacios de datos?

Al igual que el resto de la economía, las organizaciones del sector público están tratando de averiguar cómo aprovechar los datos para mejorar la elaboración de políticas, la prestación de servicios y la eficiencia operativa. Más allá de las iniciativas a nivel de la UE, los líderes del sector público de toda la región tienen un papel que desempeñar para:

  • Incentivar al sector privado para que contribuya a lograr resultados tanto lucrativos como no lucrativos, protegiendo al mismo tiempo los datos personales, la propiedad intelectual y los secretos comerciales.
  • Trabajar con la industria tecnológica para promover el uso de estándares semánticos y de interoperabilidad técnica.
  • Colaborar con la industria tecnológica y el mundo académico para fomentar la I+D con el fin de acelerar la adopción de tecnologías, como las arquitecturas de hardware seguras o la computación probabilística, que en el futuro permitirán compartir datos de confianza incluso en sistemas no fiables.
  • Invertir en infraestructuras y servicios digitales soberanos, para los espacios de datos en los que la autodeterminación digital acelere el valor
  • Iniciar espacios de datos que tengan beneficios sociales inmediatos, como los monederos digitales de los ciudadanos, que garantizan que estos tengan que proporcionar datos a la administración pública una sola vez, y contribuir con datos críticos que posean, a espacios de datos que abarquen un ecosistema público-privado, como la salud, la movilidad y el entorno construido.

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